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La psicología y la reducción de la violencia

La psicología y la reducción de la violencia
La violencia en Estados Unidos ha sido llamada la plaga del siglo XX, y muestra pocas señales de disminuir al ingresar el nuevo siglo. Las encuestas muestran de manera consistente que la violencia y la delincuencia se encuentran en los pri­meros lugares en la lista de problemas sociales más preocupantes para los esta­dounidenses (Mehren, 1996).
Se han realizado esfuerzos por detener la violencia, y el campo de la psicología está desempeñando una función esencial en los esfuerzos por reducir este mal so­cial. Los psicólogos que se especializan en diversas áreas y emplean las principales perspectivas del campo realizan un es­fuerzo concertado para sofocar la propa­gación de la violencia y enfrentar sus secuelas (Human Capital Initiative, 1997; Osofsky, 1997). Su trabajo se ve reflejado en diversas áreas fundamentales: Examinar la idea de que un "ciclo de violencia " perpetúa el comportamiento violento entre generaciones. Muchos abusadores de niños fueron víctimas de abuso en su infancia. De acuerdo con la explicación del "ciclo de violencia", el abuso y el descuido durante la infancia hace más probable que las personas abusen y descuiden a sus propios hijos (Widom, 1989). Esta idea sugiere que la violencia se perpetúa conforme cada generación aprende de la precedente cómo comportarse en forma abusiva (Burman y Allen-Meares, 1994; Wileman y Wileman, 1995; Peled, Jaffe y Edleson, 1995).
Los psicólogos del desarrollo, quienes estudian la maduración y los cambios a lo largo de la vida, han encontrado una cantidad considerable de evidencia que apoya la idea del ciclo de violencia. Sin embargo, esos hallazgos no narran la historia completa: ser maltratado no conduce de manera inevitable al abuso de los propios hijos. Sólo un tercio de las personas que han sido víctimas de abuso o descuido cuando niños lo practican con sus propios hijos (Kaufman y Zigler, 1987). La investigación actual está dirigida a determinar cuándo es más probable que un antecedente de abuso en la infancia conduzca a la violencia en el adulto, y cómo puede romperse el ciclo. Examinar los efectos de la violencia televisada. La violencia en la televisión es común. Una encuesta encontró que de 94 programas en horario estelar examinados, 48 mostraron al menos un  acto de violencia, incluyendo 57 personas asesinadas y 99 asaltadas (Hanson y Knopes, 1993). Además, la tasa de crímenes violentos descritos en la televisión es casi del doble del índice real en Estados Unidos. La televisión infantil presenta también altas tasas de violencia. En una temporada reciente, por ejemplo, la frecuencia de violencia en los programas infantiles fue de 18 escenas violentas por hora (Gerbner, Morgan y Signorielli, 1993; Waters, 1993). ¿Observar tanta violencia en televisión conduce a incrementar la agresión en el mundo real? Aunque no pueden estar seguros por completo, la mayoría de los psicólogos sociales y del desarrollo coincide en que al observar agresión en los medios de comunicación masiva se refuerza la probabilidad de que los espectadores actuarán en forma violenta. Además, la observación de la agresión en los medios de comunicación masiva desensibiliza a los espectadores a las exhibiciones de agresión, llevándolos a reaccionar con pasividad ante incidentes reales (Molitor e Hirsch, 1994; Palermo, 1995; Bushman, 1995; Hughes y Hasbrouck, 1996; Seppa, 1997). Identificar los métodos para reducirla violencia juvenil. El psicólogo Ervin Staub afirma que una combinación de factores psicológicos culturales, sociales e individuales subyace a la violencia en los jóvenes, la cual se ha vuelto significativamente más común durante la década de los noventa. El análisis de Staub sugiere que factores como la falta de cariño, el descuido y un trato cruel, la observación frecuente de violencia, las condiciones de vida difíciles y la pobreza, el prejuicio y la discriminación dan como resultado mayores índices de violencia. Pero también sugiere formas de reducirla. Por ejemplo, ha elaborado un programa de capacitación para difundir creencias y habilidades de procesamiento de información más adaptativas para estudiantes urbanos con antecedentes de agresión.
Por medio de una combinación de representación de papeles, grabaciones de video y discusión estructurada, se enseña a estos alumnos a responder a situaciones provocadoras en forma no agresiva (Staub, 1996a, 1996b; Loeber y Hay, 1997; Spielman, 1997). Reducir la agresión sexual. De acuerdo con algunas estimaciones, una mujer en Estados Unidos tiene la alta probabilidad de 14 a 25% de ser violada en algún momento de su vida (Koss et al., 1988; Kilpatrick, Edmunds y Seymour, 1992; Koss, 1993). Psicólogos de varias ramas del campo, incluyendo especialistas en psicología clínica, psicología del desarrollo y psicología de la mujer, han trabajado para diseñar formas de reducir el comportamiento sexual agresivo. Las estrategias incluyen enseñar valores que hacen menos probable la agresión, como alentar a los hombres a adoptar actitudes consideradas tradicionalmente femeninas y actitudes multiculturales no occidentales, las cuales por lo general apoyan menos la agresión sexual (Hall y Barongan, 1997). Elaborar medidas para reducir la frecuencia de la violencia contra miembros de grupos minoritarios. Aunque la violencia representa una amenaza significativa para todos los niños y jóvenes de ambos sexos, en particular los hombres afroamericanos están en riesgo. Por ejemplo, la causa más frecuente de muerte de los adolescentes afroamericanos varones son las heridas producidas por armas de fuego de amigos o conocidos (Fingerhut, Ingram y Feldman, 1992; Hammond y Yung, 1993; Hittetal., 1994).
Los psicólogos han diseñado varios programas de intervención dirigidos a adolescentes afroamericanos. Por ejemplo, un programa enseñaba habilidades sociales que podían emplearse en situaciones en las que era probable que los conflictos condujeran a la violencia. Después de ver una serie de grabaciones de video usando pares como modelos, los participantes tenían menos probabilidad de pelear y ser arrestados que quienes no participaron (Hammond y Yung, 1991). En otro enfoque, se enseñó a afroamericanos que cursaban la escuela primaria a modificar sus interpretaciones respecto a las acciones de otros. Por ejemplo, fueron entrenados para evitar que sacaran conclusiones apresuradas de que el comportamiento de otros tenía la intención de molestarlos. La capacitación dio como resultado una reducción del enojo frente a la provocación (Graham y Hudley, 1992). Un resultado que ha surgido con bastante claridad de esta investigación es el requerimiento de que los programas sean sensibles desde los puntos de vista cultural, étnico y racial (Hammond y Yung, 1993).
Ayudar a los niños que son víctimas de la violencia. Los altos índices de violencia han motivado al psicólogo del desarrollo Joy Osofsky a iniciar el Proyecto de Intervención contra la Violencia para Niños y Familias (Violence Intervention Project for Children and Families) en Nueva Orleans. El programa busca prevenir la violencia y proporcionar ayuda a los niños, quienes con demasiada frecuencia son víctimas o testigos de la violencia. El programa se lleva a cabo en relación estrecha con la policía, los educadores y miembros de la comunidad. Por ejemplo, se capacita a los oficiales de policía para que sean sensibles a las necesidades y reacciones de los niños que presencian violencia, ya sea que la encuentren en las calles o en sus propios hogares (Osofsky, 1995). Considerar la función de los factores biológicos en la agresión. Varios psicólogos han considerado el problema de si los factores biológicos están vinculados con la agresión. Por ejemplo, el psicólogo James Dabbs, Jr. cree que hay un vínculo entre las hormonas y el comportamiento agresivo, basándose en las investigaciones en las áreas de la biopsicología y la psicología social. Él y sus colaboradores examinaron el nivel de testosterona, una hormona masculina, en casi cinco mil veteranos del ejército de Estados Unidos. Al examinar a los hombres con los niveles más altos y más bajos de testosterona, Dabbs encontró que aquellos en el grupo con testosterona elevada tenían mayor probabilidad de estar implicados en una variedad de comportamientos agresivos y antisociales que los del grupo con baja testosterona. Del mismo modo, en el examen de un grupo grande de prisioneros se encontró que los hombres con niveles más altos de testosterona tenían más probabilidad de haber cometido delitos de sexo y violencia contra las personas, mientras que aquellos con niveles menores de testosterona eran más propensos a cometer delitos contra la propiedad que implicaban asalto, robo y drogas. Si otros estudios respaldan este trabajo sujeto a debate, el futuro puede traer la controvertida posibilidad de administrar tratamientos médicos diseñados para reducir la violencia en los perpetradores (Dabbs, 1993; Dabbs et al., 1995; Banks y Dabbs, 1996; Dabbs, Hargrove y Heusel, 1996; Rutter, 1997).
Como puede verse, los psicólogos están desempeñando funciones importantes y bastante variadas para combatir la violencia, aunque ésta no es el único pro­blema social a cuya solución están con­tribuyendo los psicólogos en un esfuerzo por aliviar el sufrimiento humano. Como exploraremos en los recuadros de Apli­cación de la psicología en el siglo XXI en cada capítulo, los principios básicos de la psicología son empleados, conforme cami­namos por el nuevo siglo, para abordar una amplia gama de problemas sociales.

(Feldman, 2005, adaptación)

No éramos únicos, ahora lo somos

http://www.rtve.es/television/20110320/no-eramos-unicos-ahora-somos/418459.shtml
  • Video 
  • Nuevos datos aseguran que los humanos son definitivamente especiales y únicos
  • Michael Gazzaniga nos muestra las diferencias más llamativas con el resto de animales
  • Redes, emitido el domingo, 19 de febrero, en La 2

Entrevista a John Nash, el que inspirò la pelìcula "Mentes Brillantes"


John Forbes Nash, inspiró ´Una mente prodigiosa´; Nobel de Economía;
fue esquizofrénico
"Alcancé un punto en que era más feliz loco que cuerdo"
LUÍS AMIGUET - 03/12/2007

                                      
Tengo 79 años. Nací en West Virginia. Tengo dos hijos: estuve casado, dejé de estarlo y ahora vuelvo a estarlo: las estadísticas demuestran que es mejor estarlo. Sería penoso explicar toda mi evolución religiosa. Votar es fácil y poco. Colaboro con la Universitat Pompeu Fabra

¿Por qué le dieron el premio Nobel de Economía?

Descubrí una forma de equilibrio - hoy llamado de Nash- en la teoría de juegos: un punto en el que ninguno de los jugadores puede mejorar su situación. Hoy este concepto se aplica de forma interdisciplinar.

¿Hizo este descubrimiento pese a su enfermedad mental?

Tengo un historial, sí, de desorden mental temporal que se manifestaba de diversas formas. Hoy tenemos medicinas, que entonces no existían, que tratan los síntomas y permiten seguir con lo que se considera una vida normal, pero tienen efectos indeseables.

¿Cuáles?

Para restituirte a la normalidad reducen tu actividad neuronal y tus funciones cognitivas. Te devuelven la normalidad, sí, pero a costa de tu personal capacidad de raciocinio.

¿Y hoy usted lo ejerce íntegro?

Yo puedo trabajar, pero mi hijo, que también sufre ese trastorno, toma esa medicación que no le permite dedicarse a nada en concreto, pero puede observar una conducta normal.

¿Cómo se le manifestó ese trastorno?

Tuve que ser internado en un hospital tras varios episodios de disfunción social y al final mejoré, pero no pude evitar un poso de infelicidad en mi ánimo y en mi conducta.

¿A qué se refiere?

Era infeliz al recuperarme porque la normalidad no me hacía feliz. La locura empieza cuando descubres una segunda realidad en tu mente y a veces la eliges, porque te hace más feliz que la normalidad. Así alcancé un punto en que yo era más feliz loco que cuerdo.

¿Pero era capaz de distinguir entre la realidad y su ilusión?

Llega un momento en que se te hace difícil distinguirlas y vas eligiendo cada vez más la ilusoria. Así te conviertes en disfuncional.

¿Disfuncional en qué sentido?

Es natural que un ser humano deba actuar con el resto del grupo: trabajar, observar las normas, comportarse como todos...

Hay excepciones.

Correcto. Supongamos que yo no trabajo ni soy rico y digo que oigo voces, tengo visiones y las dibujo o escribo: ¿usted qué pensará?

Tal vez sugiera que podrían internarle.

Supongamos que le digo que soy monje de clausura. Usted aceptará que una monja o un monje en su convento puede no trabajar, tener visiones y explicarlas y, sin embargo, ese monje no será considerado anormal por ello.

Seguramente.

La sociedad los acepta porque aparte de ellos hay otros muchos y suficientes hombres y mujeres comportándose de forma normal.

La mayoría tiene sentido común.

Falso. El sentido común no es el mayoritario: por ejemplo, en España y en Occidente el cristianismo es la religión mayoritaria...

Sigue siéndolo, sí.

... Sin embargo, el cristianismo exige a sus fieles fe ciega en dogmas que en ningún caso podrían ser considerados de sentido común.

La trinidad o la virginidad de María.

Hoy he visto la obra de Gaudí: magnífica.

Sin duda.

Aunque no conozco su vida, estoy seguro de que fue considerado un anormal, un loco.

Creo recordar que sí.

Van Gogh también tenía problemas para discernir la realidad de sus visiones. Lo que me pregunto es si la medicación que tenemos hoy hubiera sido capaz de devolver la normalidad a Van Gogh sin privarle de su talento.
...

Y sin embargo, el progreso hubiera sido difícil sin las visiones de Van Gogh o el autismo de Newton. Newton también era considerado un tipo sospechoso: no se casó, era raro...

¿Cree usted que Newton necesitaba medicación?

Era Newton, pero no todos los enfermos son genios, desde luego. A menudo la diferencia entre un loco y un genio ha estado en la cantidad de dinero que ganaba. Van Gogh acabó suicidándose también por ser pobre, y hoy mi hijo cobra un subsidio federal que yo no cobré, porque no había. Ese subsidio es importante para evitar que se margine a un enfermo mental por no ser rico y no trabajar.

¿Qué le pareció el libro y la película sobre usted: Una mente
prodigiosa?

El libro se hizo sin contar conmigo y, aunque la autora acumuló una notable cantidad de información, también acumuló una notable cantidad de errores.

¿Y la película con Russell Crowe?

Los autores fueron más cooperativos con nosotros. Firmamos un acuerdo con Universal Studios. Eso no quiere decir que esa película tenga mucho que ver con mi vida.

Eso no pareció importarles demasiado...

... A nadie excepto a mí. En realidad, tiene muy poco que ver con mi vida: ¿usted cree que me parezco a Russell Crowe? Pero es una película con valores estéticos y un buen mensaje proactivo para los enfermos mentales.

¿En qué trabaja ahora?

Cuestiono el concepto keynesiano de inflación. También me interesa la teoría de las cuerdas de la física teórica y sus derivaciones en la antropología y las ciencias sociales.

Adelante: cuéntenos.

Tal vez el universo no sea indiferente a nuestra existencia: tenemos un instinto descubridor manifiesto en la colonización de América que nos llevará fuera del planeta antes de que se colapse.

[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]


Entrevista editada por el Profesor Julio Valeiròn

Enfoque del desarrollo del ciclo vital de Paul Baltes


Enfoque del desarrollo del ciclo vital de Paul Baltes
Publicado por Ivelisse Ureña

Paul B. Baltes y sus colegas propusieron estos principios clave como marco teórico para el estudio del desarrollo del ciclo vital:

1)  El desarrollo dura toda la vida. El desarrollo es un proceso vitalicio de cambio en la habilidad para adaptarse a las distintas situaciones de la vida. Cada período del ciclo de vida es afectado por lo que sucedió antes y afectará lo que esté por venir. Además, cada uno tiene sus propias características y valor únicos. Aunque alguna vez se creyó que el desarrollo se detiene en la adolescencia, hoy sabemos que continúa durante toda la vida.

2)  El desarrollo es multidimensional y multidireccional.  Ocurre  en muchas dimensiones (biológica, psicológica y social), todas ellas interactuando entre sí. El desarrollo también sucede en más de una dirección. A medida que la gente gana en un área, al mismo tiempo puede perder en otra. La gente busca maximizar las ganancias y minimizar las pérdidas aprendiendo a manejarlas o compensarlas.

3)  Las influencias relativas provenientes de la biología y la cultura cambian a lo largo del ciclo de vida. El proceso del desarrollo es influido por la biología y la cultura, y el equilibrio entre esas influencias cambia con el tiempo. La influencias biológicas se debilitan a medida que la persona envejece, pero los apoyos culturales pueden ayudar a compensarlos.

4)  El desarrollo implica modificar la  distribución de los recursos. Nadie puede hacerlo todo. Los individuos eligen "invertir" sus recursos de maneras diversas. Los recursos pueden ser usados para el crecimiento, el mantenimiento o recuperación y para manejar la pérdida cuando el mantenimiento y la recuperación no son posibles. La distribución de recursos en esas tres funciones cambia a lo largo de la vida, conforme disminuye el fondo total de recursos disponibles.

5)  El desarrollo es Plástico. La plasticidad es la elasticidad en el desarrollo. Muchas habilidades pueden tener una mejoría significativa con el entrenamiento y la práctica. Sin embargo, incluso en los niños, el potencial para el cambio tiene límites que dependen de las influencias que se ejercen sobre el desarrollo.
6)  El desarrollo es influido por el contexto histórico y cultural. Cada persona se desarrolla dentro de múltiples contextos; circunstancias o condiciones definidas en parte por la biología, en parte por el tiempo y el lugar. Los seres humanos influyen y son influidos por su contexto histórico cultural.

Publicado por Ivelisse Ureña

Los pobres no tienen dolientes

¿Quién eres? De Jorge Bucay


Cuento

Aquel día Sinclair se levantó como siempre a las 7 de la mañana. Como todos los días, arrastró sus pantuflas hasta el baño y después de ducharse se afeitó y se perfumó. Se vistió con ropa bastante a la moda, como era su costumbre y bajó a la entrada a buscar su correspondencia. Allí se encontró con la primera sorpresa del día: ¡No había cartas!


Durante los últimos años su correspondencia había ido en aumento y era una parte importante de su contacto con el mundo. Un poco malhumorado por la noticia de la ausencia de noticias, apuró su habitual desayuno de leche y cereal (como recomendaban los médicos), y salió a la calle.

Todo estaba como siempre: los mismos vehículos de siempre transitaban las mismas calles y producían los mismos sonidos en la ciudad, que se quejaba igual que todos los días. Al cruzar la plaza casi tropezó con el profesor Exer, un viejo conocido con quien solía charlar largas horas sobre inútiles planteos metafísicos. Lo saludó con un gesto, pero el profesor pareció no reconocerlo; lo llamó por su nombre pero ya se había alejado y Sinclair pensó que no había alcanzado a escucharlo.

El día había empezado mal y parecía que empeoraba con las posibilidades de aburrimiento que flotaban en su ánimo.

Decidió volver a casa, a la lectura y la investigación, para esperar las cartas que con seguridad llegarían aumentadas para compensar las no recibidas antes.

Esa noche, el hombre no durmió bien y se despertó muy temprano. Bajó y mientras desayunaba comenzó a espiar por la ventana para esperar la llegada del cartero. Por fin lo vio doblar la esquina, su corazón dio un salto. Sin embargo el cartero pasó frente a su casa sin detenerse. Sinclair salió y llamó al cartero para confirmar que no había cartas para él. El empleado le aseguró que nada había en su bolso para ese domicilio y le confirmó que no había ninguna huelga de correos, ni problemas en la distribución de cartas de la ciudad.

Lejos de tranquilizarlo, esto lo preocupó más todavía.

Algo estaba pasando y él debía averiguarlo. Buscó una chaqueta y se dirigió a casa de su amigo Mario.

Apenas llegó, se hizo anunciar por el mayordomo y esperó en la sala de estar a su amigo, que no tardó en aparecer. El hombre avanzó al encuentro del dueño de casa con los brazos extendidos, pero este se limitó a preguntar:

-Perdón señor, ¿nos conocemos?

El hombre creyó que era una broma y rió forzadamente presionando al otro a servirle una copa. El resultado fue terrible: el dueño de casa llamó al mayordomo y le ordenó echar a la calle al extraño, que ante tal situación se descontroló y comenzó a gritar y a insultar, como avalando la violencia del fornido empleado que lo empujó a la calle….Camino a su casa, se cruzó con otros vecinos que lo ignoraron o actuaron con él como si fuera un extraño.

Una idea se había apoderado del hombre: había una confabulación en su contra, y él había cometido una extraña falta hacia aquella sociedad, dado que ahora lo rechazaba tanto como algunas horas antes lo valoraba. No obstante, por más que pensaba, no podía recordar ningún hecho que pudiera haber sido tomado como ofensa y menos aun, alguno que involucrara a toda una ciudad.

Durante dos días más, se quedó en casa esperando correspondencia que no llegó o la visita de alguno de sus amigos que, extrañado por su ausencia, tocara su puerta para saber de él; pero no hubo caso, nadie se acercó a su casa. La señora de la limpieza faltó sin aviso y el teléfono dejó de funcionar.

Entonado por una copita de más, la quinta noche Sinclair se decidió a ir al bar donde se reunía siempre con sus amigos, para comentar las pavadas cotidianas. Apenas entró, los vio como siempre en la mesa del rincón que solían elegir. El gordo Hans contaba el mismo viejo chiste de siempre y todos lo festejaban como era costumbre. El hombre acercó una silla y se sentó. De inmediato se hizo un lapidario silencio, que marcaba la indeseabilidad del recién llegado. Sinclair no aguantó más:

-¿Se puede saber qué les pasa a todos conmigo? Si hice algo que les molestó, díganmelo y se terminó, pero no me hagan esto que me vuelve loco…

Los otros se miraron entre sí entre divertidos y fastidiados. Uno de ellos hizo girar su índice sobre su sien, diagnosticando al recién llegado. El hombre volvió a pedir una explicación, luego rogó por ella y por último, cayó al suelo implorando que le explicaran por qué le hacían eso a él.

Sólo uno de ellos quiso dirigirle la palabra:

-Señor: ninguno de nosotros lo conoce, así que nada nos hizo. De hecho, ni siquiera sabemos quién es usted…

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y salió del local, arrastrando su humanidad hasta su casa. Parecía que cada uno de sus pies pesaba una tonelada.

Ya en su cuarto, se tiró en la cama. Sin saber cómo ni por qué, había pasado a ser un desconocido, un ausente. Ya no existía en las agendas de sus corresponsales ni en el recuerdo de sus conocidos y menos aún en el afecto de sus amigos. Como un martilleo aparecía un pensamiento en su mente, la pregunta que otros le hacían y que él mismo se empezaba a hacer: ¿Quién eres?

¿Sabía él realmente contestar esta pregunta? Él sabía su nombre, su domicilio, el talle de su camisa, su número de documento y algunos otros datos que lo definían para los demás; pero fuera de eso: ¿Quién era, verdadera, interna y profundamente? Aquellos gustos y actitudes, aquellas inclinaciones e ideas, ¿eran suyos verdaderamente? ¿o eran como tantas otras cosas: un intento de no defraudar a otros que esperaban que él fuera el que había sido?

Algo empezaba a estar claro: el ser un desconocido lo liberaba de tener que ser de una manera determinada. Fuera él como fuera, nada cambiaría en la respuesta de los demás.

Por primera vez en muchos días, encontró algo que lo tranquilizó: esto lo colocaba en una situación tal, que podía actuar como se le ocurriera sin buscar ya la aprobación del mundo.

Respiró hondo y sintió el aire como si fuera nuevo, entrando en los pulmones. Se dio cuenta de la sangre que fluía por su cuerpo, percibió el latido de su corazón y se sorprendió de que por primera vez NO TEMBLABA.

Ahora que por fin sabía que estaba solo, que siempre lo había estado, ahora que sabía que sólo se tenía a sí mismo, ahora… podía reír o llorar… pero por él y no por otros.

Ahora, por fin, lo sabía: SU PROPIA EXISTENCIA NO DEPENDÍA DE OTROS

Había descubierto que le fue necesario estar solo para poder encontrarse consigo mismo…

Se durmió tranquila y profundamente y tuvo hermosos sueños….Despertó a las diez de la mañana, descubriendo que un rayo de sol entraba a esa hora por la ventana e iluminaba su cuarto en forma maravillosa.

Sin bañarse, bajó las escaleras tarareando una canción que nunca había escuchado y encontró debajo de su puerta una enorme cantidad de cartas dirigidas a él.

La señora de la limpieza estaba en la cocina y lo saludó como si nada hubiera sucedido.

Y por la noche en el bar, parecía que nadie había registrado aquella terrible noche de locura.

Por lo menos, nadie se dignó a hacer algún comentario al respecto.

Todo había vuelto a la normalidad…

Salvo él, por suerte, él, que nunca más tendría que rogarle a otro que lo mirara para poder saberse… él, que nunca más tendría que pedirle al afuera que lo definiera… él, que nunca más sentiría miedo al rechazo…

Todo era igual, salvo que ese hombre nunca más se olvidaría de quién era.

-Y este es tu cuento, Demián -siguió el gordo-. Cuando no tienes registro de tu dependencia frente a la mirada de los otros, vives temblando frente al posible abandono de los demás que, como todos, aprendiste a temer.

Y el precio para no temer es acatar, es ser lo que los demás, “que tanto nos quieren”, nos presionan a ser, nos presionan a hacer y nos presionan a pensar.

Si tienes “la suerte” del personaje de Papini y el mundo, en algún momento, te da la espalda, no tendrás más remedio que darte cuenta de lo estéril de tu lucha.

Pero si no sucede así, si tienes la “desdicha” de ser aceptado y halagado, entonces… estás abandonado a tu propia conciencia de libertad, estás forzado a decidir: acatamiento o soledad; estás atrapado entre ser lo que debes ser o no ser nada para nadie..Y de allí en más…podrás ser, pero sólo, sólo y sólo para ti.
  Jorge Bucay

LA COMUNICACION EN LA PAREJA

La comunicación es algo más que hablar


Dr. Gary Smalley Boletines - Mujer de Propósito

El mero hecho de abrir su boca, y que de ella surjan algunas palabras no significa necesariamente que usted se esté comunicando. La comunicación implica mucho más que simplemente usar palabras, y a veces las palabras hacen muy poco por promover la intimidad y la comprensión. La comunicación eficaz involucra varias acciones a la vez: escuchar, hablar, expresiones faciales, tono de la voz, y, más que nada, comprensión. Quiero analizar seis niveles de comunicación que es importante entender.

Nivel 1. Pequeña charla o palabras reflejas. El nivel más bajo de intimidad es cuando usted se comunica con breves clichés o palabras reflejas que transmiten mínima información con un mínimo esfuerzo. “Pasa la sal.” “¿Qué tal tu día?” “Bien.” “De acuerdo.” “Bueno.” “¡Sí, claro!” “¿Qué hiciste hoy?” “Nada.” “¡Oh!” “Nunca.” Esta clase de comunicación no requiere concentración ni esfuerzo. En términos de intimidad, casi carece de sentido. Esto no significa que las pequeñas charlas y las palabras automáticas carezcan totalmente de valor. En matrimonios estables donde la pareja realmente se conoce, el simple hecho de intercambiar sonidos afables muestra que las líneas de conexión están abiertas y no existen barreras entre los cónyuges. Gottman dice que tales palabras pueden tener mayor valor si usted se da vuelta hacia su cónyuge y las articula con calidez y mirándole a los ojos. Esto demuestra que usted valora a su cónyuge aunque sus palabras sean pocas y mecánicas.

Nivel 2. Comunicar hechos impersonales. Este nivel de comunicación es el simple intercambio cotidiano de información externa y no personal. “¿Cómo está el clima allí?” “Un poco frío, pero no demasiado.” “¿Puedes creer lo que dijo el presidente hoy?” Este nivel no transmite intimidad, pero es cordial y seguro. Y dice mucho de la comunicación entre amigos. Rara vez puede dar lugar a una discusión en escalada.

Nivel 3. Compartir opiniones. Este tercer nivel de comunicación es la entrada a los niveles más significativos y satisfactorios. Implica expresar sus opiniones, intereses, y expectativas. No obstante, puede ser como abrir la caja de Pandora. Toda clase de problemas pueden venir de él. Si su cónyuge no comparte sus opiniones, puede comenzar a brillar la luz de advertencia por un potencial conflicto. “Sigo diciendo que detesto que lleguemos hasta aquí”. “Nunca me ha gustado ese color para la cocina.” “¿Cuándo aprenderás que no soporto los ostiones fritos?” Las declaraciones como éstas realmente pueden convertirse en entradas a niveles más profundos de comunicación e intimidad. Con aplicar sólo un poquito de las habilidades de comunicación, las diferencias de opinión pueden moverlos a planos más elevados de comprensión. Más adelante en este capítulo, le mostraré cómo.

Nivel 4. Compartir sentimientos profundos. El cuarto nivel de comunicación es para que los cónyuges se sientan tan seguros que se abran libremente y revelen sus sentimientos más profundos el uno al otro, sabiendo que lo que revelan será manejado con amor y cuidado. La seguridad es crucial en este nivel. Los cónyuges deben sentirse completamente seguros del amor del uno por el otro antes de que estén dispuestos a confiarse mutuamente sus sentimientos más íntimos y vulnerables. “Me he sentido un poco sola mientras trabajas en ese proyecto para la iglesia.” “La decisión de comprar esa casa a mí simplemente no me parece bien.” “Sé que te encantan las reuniones de primera clase, pero de algún modo me siento excluida.”

Nivel 5. Compartir necesidades relacionales que son vitales (físicas, mentales, espirituales y emocionales). Este nivel de comunicación conduce a la más profunda experiencia de amor y satisfacción conyugal. Comprender y responder a las necesidades más íntimas del otro sin juzgar ni recriminar demuestra seguridad y logra unidad. “Realmente, necesito que te involucres en la disciplina de los niños.” “Necesito sentirme deseada y valorada antes de poder responder sexualmente.” “Necesito media hora a solas para relajarme cuando llego a casa por la noche.” Por supuesto, este nivel es difícil de alcanzar. Significa ser abierto y sincero el uno con el otro, y eso quiere decir amarse mutuamente tanto como para permitir la sinceridad. Los cónyuges en el matrimonio suelen moverse en los niveles de comunicación cuatro y cinco por la entrada de conflictos o discrepancias. Las discrepancias no son negativas; ocurren cuando se encuentra el mundo masculino con el femenino, y proveen valiosos avances hacia la intimidad. Las discrepancias de una pareja, transmitidas y resueltas adecuadamente, ayudan a dos personas a convertirse en una, porque capacitan a cada uno para comprender y responder al punto de vista del otro. Los matrimonios exitosos colocan en el centro de la comunicación estos tres últimos niveles.

Nivel 6. Comunicar sus creencias. La Biblia dice que sobre toda cosa, guardemos nuestro corazón. Puesto que el corazón contiene nuestras creencias, compartir lo que creemos con el otro constituye el nivel más profundo de comunicación. Mi esposa y yo pasamos horas hablando de lo que creemos y de dónde proceden algunas de esas creencias. Ella creció en un ambiente ordenado y estable. Su papá iba todas las noches a cenar a la casa. Su mamá se quedaba en el hogar, se hacía cargo de los quehaceres, y cocinaba las comidas favoritas para la familia. Vivió en la misma casa por más de veinte años. Como su hermano se había ido de la casa antes de que ella naciera, creció como hija única, y se acostumbró a ser tratada como una princesa.

Yo, por otro lado, era el menor de cinco hijos. Mi padre cambiaba de empleo todos los años, y nos mudábamos casi con la misma frecuencia. Al ser el bebé de la familia, esperaba mucha atención y tener instantáneamente satisfechas todas mis necesidades. Como se podrá imaginar, nuestro matrimonio fue una colisión de mundos. Y esa colisión generó mucho calor y fricción hasta que aprendimos a comunicarnos nuestras creencias más profundas. Nos dimos cuenta que tales creencias provenían de nuestro trasfondo. Era necesario cambiar algunas de ellas. Comunicándonos y explorando nuestras distintas creencias, descubrimos quienes éramos y por qué actuábamos de esa manera. El comprender las creencias del otro nos ha ayudado enormemente a entendernos y a tratar nuestras diferencias con amor.

Prométanse que cuando sus necesidades, sentimientos o creencias difieran, buscarán una solución que funcione para ambos. Prometan que cuando estén en desacuerdo, no seguirán adelante hasta que ambos se sientan bien con respecto a la solución. Tal promesa creará entre ustedes dos una unidad que es mayor que todas las diferencias masculinas y femeninas. Transformará esas diferencias en fuerzas que mejorarán su matrimonio y los deleitarán a ambos todos los días de su vida en común.

–Extracto tomado del libro Lo prometo de Dr. Gary Smalley. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

Características difíciles de tolerar en la pareja

Mi esposa tiene un único defecto: es intolerable....
Wiliam Thackeray


¿Qué puede usted hacer cuando se siente lo suficientemente atraído hacia una persona como para casarse con ella y que posee una característica que, de pronto, no puede tolerar?

¿Cómo puede enfrentarse con su ambivalencia inconsciente sobre ésta característica y evitar encontrarse en una posición rígida sobre cómo "deben" ser las cosas y cómo "debe" cambiar su compañero?

1. El primer paso es admitir la posibilidad de que, en lo profundo de su personalidad, existe una parte oculta que desea ser como lo que usted está condenando. Si no puede soportar el desorden de su compañero/a, considere la posibilidad de que, reprimido en su interior, late el deseo de ser totalmente desordenado como un chiquillo irresponsable.

"Pero yo no deseo ser desordenado- puede protestar enfurecidamente-. Yo quiero que mi esposa sea ordenada. No puedo soportar su desorden".

Si tener una esposa ordenada es algo tan importante para usted, ¿por qué se casó con una mujer así? ¿No es interesante que, en cambio, haya escogido usted a su esposa?

2. Algunas veces simplemente comprendiendo lo que está pasando, las personas pueden sentir menos temor y no situarse a la defensiva. Por lo general, ayuda hablar sobre la ambivalencia que usted siente. "Yo nunca me convertiría en una persona detestable, pero me considero capaz de imaginar que algo dentro de mí sostiene que podría ser divertido..." A medida que comience a reconocer y aceptar esa parte oculta de su personalidad y esté razonablemente seguro de que no se le escapará de las manos, se sentirá cada vez menos amenazado desde el interior.

3. Tal vez puede pensar en pequeñas pruebas tolerables para establecer contacto con la característica que usted ha estado negando. Marido y mujer pueden ponerse de acuerdo para intentar un pequeño cambio, sin comprometerse a largo plazo ni de forma definitiva. Tal vez usted llegará a descubrir algunos episodios o relaciones de su pasado, que le hicieron sentirse desgraciado en esa parte de su personalidad, por la cual la ha suprimido. Al compartir estos pensamientos con su compañero tal vez se incrementarán la identificación y comprensión entre los dos.

En casos en que las personas no quieran dar ninguno de los pasos descritos, lo que ocurre es, tal vez, que se sienten demasiado vulnerables e incapaces de asumir el riesgo. Posiblemente, deberán averiguar los motivos que originaron sus ansiedades antes de poder dar una respuesta diferente a las que formaron durante los años de infancia.

4. Finalmente, al analizar sus deseos de intenta modificar a su compañero, asegúrese de que no se encuentra usted involucrado en una lucha de poder. Tenga siempre en cuenta que, casi cualquier desacuerdo, puede simbolizar una lucha por el control dentro de la relación matrimonial. Por ejemplo, la pregunta de quién será el encargado de controlar los cordones de la bolsa de la TV, a menudo representa una lucha de poder sobre quién será el que tendrá el control del matrimonio. Dado que la necesidad de tener el control no es algo que reconozcamos fácilmente, una pareja pueden llegar a pelearse una y otra vez sobre si deben gastar o ahorrar (o sobre cualquier otro problema) sin discutir jamás el problema real de por qué cada uno de ellos necesita salirse con la suya.

Si usted es capaz de reconocer su necesidad de control, puede preguntarse, por qué es tan importante para usted en este momento y sobre lo que hubiera podido significar para usted en el pasado encontrarse que estaba fuera de control. Al compartir sus temores y miedos de que otra persona asuma el rol de una situación, tal vez puedan ustedes estar en condiciones de tranquilizarse y apoyarse mutuamente y sentirse más receptivos hacia la idea de hacer algunas concesiones, aceptar otras y compartir el poder.

Teorías sobre la atracción física

LA PAREJA: QUÉ NOS ATRAE DEL OTRO?

El aspecto físico
A pesar de que estamos cansados de escuchar que el aspecto físico no es lo verdaderamente importante mientras que la personalidad sí lo es, los estudios demuestran que nos gusta mirar a las personas atractivas por simple placer estético, son mejor tratadas, mejor consideradas como personas (su belleza exterior se extiende a su interior: simpatía, competencia, bondad...), y se cree que tienen posibilidades de un futuro mejor y de ser más felices que las no atractivas.

Este comportamiento generalizado se observa desde la infancia, donde los niños guapos tienen más probabilidades de ser elegidos como amigos y menos de ser culpados por los profesores de mal comportamiento, por lo que posteriormente van a desarrollar una mayor confianza en sí mismos y una mayor autoestima.

También las personas consideradas por la mayoría atractivas va a influir en que les sea más fácil el relacionarse con otras personas y sean menos reservados a la hora de hacer amigos o parejas. Tienen más posibilidades puesto que saben que gustan mientras que sus amigos o parejas se van a sentir más valorados al ser "elegidos" entre una amplia oferta.

La similitud
Existen una gran cantidad de características comunes entre las personas que establecen una relación íntima. La raza, la edad, la inteligencia, el nivel socioeconómico y educativo, la religión, los valores..., son características que solemos compartir con nuestras amistades y pareja.
Las personas solemos querer proseguir una relación con aquellas en las que encontramos similitudes, sobre todo en la personalidad. La teoría de que las complementariedades se atraen no está justificada, aunque sí puede pasar que en una pareja ambos miembros se vayan volviendo complementarios o desarrollen y se intercambien diferentes papeles según la ocasión (por ejemplo, ser un buen oyente cuando el otro necesita hablar).

La razón de que nos gusten las personas que comparten cosas con nosotros es la de que nos apoyan en nuestras convicciones. Pensamos que si el resto está de acuerdo con nosotros, nosotros debemos de estar en lo cierto. Esto nos agrada y hace que nos gusten esas personas que nos hacen sentir a gusto con nosotros mismos, también aquellas de las que recibimos halagos.

La regla de la similitud no funciona en el caso de la gente que tiene un bajo concepto de sí mismo. En este caso se buscan relaciones que no nos recuerden para nada a nosotros. Tampoco se aceptan gratamente los cumplidos, porque son interpretados como falsedad.

La proximidad
La mayoría de nuestros mejores amigos viven en nuestra proximidad. Desde pequeños nos relacionamos más con la gente que más asiduamente vemos. La probabilidad de conocer, y más aún íntimamente, a alguien que viva a cientos de kilómetros nuestro es más baja que la de conocer profundamente a alguien de nuestra ciudad. El tiempo en común, las vivencias compartidas, el poder dar ayuda y recibirla, la implicación..., siempre va a poder desarrollarse mejor si dos personas viven próximas.

Pero no solo interviene la disponibilidad y la conveniencia, también se ha demostrado que la gente a la que más vemos, más familiar nos parece y menos nos cuesta el relacionarnos. Nos sentimos más cómodos y podemos llegar a predecir más su comportamiento y adaptarnos en base a éste, de lo que lo haríamos frente a un completo extraño.

También se desarrollan pensamientos más positivos frente a las personas que creemos que volveremos a ver. Incluso se ha demostrado que las cosas que nos resultan familiares (una canción, un cuadro...), simplemente por el hecho de estar expuestos a ellas, nos hacen estar más receptivos y nos gustan más.

Pero teniendo en cuenta que hay muchas excepciones que no pueden explicarse según esta característica, hay que tomar en consideración otro tipo de factores.


Atracción: La reciprocidad
Según las investigaciones, se ha confirmado que la gente se siente atraída por aquellas personas a las que gusta. Esto les demuestra que esas personas tienen un buen criterio al apreciar sus cualidades. Pero no siempre funciona así.
Si una persona tiene un buen concepto de sí misma, apreciará y responderá bien a las adulaciones, mientras que si su propio concepto es bajo o negativo, entenderá tales adulaciones como un modo de intentar aprovecharse de ellas, es decir, serán adulaciones falsas destinadas a un fin.

También existen otros motivos por los que una persona puede incomodarse con los halagos a pesar de creerlos sinceros: porque siente la obligación de devolver el cumplido, porque se teme el ser criticado más tarde o el tener que mantener ese "buen nivel" y fracasar, el parecer engreído o poco modesto…etc.
El halago satisface mayormente cuando es recibido de alguien a quien respetamos y admiramos, sobre todo si además le consideramos sincero.
Otras características personales

Existen otros rasgos en las personas, además del atractivo físico, que influyen en la atracción que desarrollamos por una persona.
a) La cordialidad, que incluye sociabilidad, afabilidad, sentido del humor y buen carácter, es una cualidad muy apreciada y que incluso podemos creer que existe en una persona sólo por el echo de que otras personas nos la hayan definido así. Sin ser necesario el tomar contacto directo con esa persona, la atracción va a empezar a desarrollarse y posteriormente la vamos a considerar de ese modo aunque la correspondencia no sea tal, es decir, aunque su cordialidad no sea tal y como nos habían hablado, tenemos tendencia a considerarla como si lo fuese.
b) La competencia también es un factor muy importante. Nos gustan la gente que tiene habilidades antes que aquella que resulta torpe, pero preferimos a las personas habilidosas que cometen de vez en cuando algún fallo. Esto nos da la impresión de que son humanos como nosotros, y no unas máquinas de absoluta precisión.

Existe aquí una diferencia entre las mujeres y los varones. Mientras ellas prefieren a una persona muy competente, los varones prefieren antes a aquella que tiene algún fallo de más. Esto puede explicarse debido al sentimiento competitivo que la sociedad desarrolla en los niños antes que en las niñas. Sobre todo, los varones con una autoestima muy alta prefieren al sujeto que comete más errores frente a los varones con una autoestima baja, a los que parece no afectar tanto el sentimiento competitivo y no se sienten tan presionados por seguir siendo los mejores.